sábado, 7 de marzo de 2009

Y uno nunca se entera


Y uno no se entera del mundo detrás de un email, de la vida detras de las @s hasta que un día de pronto, sin saber cómo ni cuándo, un evento los reúne en cualquier parte del mundo, y todos los mensajes empiezan a tener un rostro, y todos los rostros empiezan a tener un mensaje.

Y es así que uno se entera que Nacho de Nicaragua estudió oceanografía en Rusia, que tiene 41 años pero se conserva como a los 23, que perdió todas sus fotos y videos en una noche de fiesta porque, no conserva la vista de los 23 y le dio "click" en yes to all y no just in the image. Pero que igual baila, se divierte y que un día tomó 8 botellas de vino con un amigo pero que no le dio resaca. Y sólo así, cara a cara, uno se enterá que Lito es Lito por Rafaelito y que nadie sabe quién le dejó un corazón en un pedazo de papel, pero sí sabemos que compró lo último en Karaoke, que tiene grabado en un micrófono alrededor de 3000 canciones y que no necesita más nada para cantar frente al televisor. O que baila sin descanso y además le mostró a Jay cómo bailar, y que Jay tiene pocos años de casado a sus pocos 26 y que vive en Seatle como Michele que no nació allí pero es de allí, y le teme más a las ciudades que a la selva, y que tiene una parte de su corazón en Guatemala, porque vivió allí y tiene tatuados en la piel dioses mayas y sabé Dios por qué otras razones.

Y uno se entera que a Vivi le encanta El Principito y también que lo tiene tatuado en la espalda, y que tiene planes y sueños para este año, y que no puede entrar en una librería sin salir con las manos cargadas o que su auto es donde pasa el mayor tiempo del día, o que a Margarita le encanta la novela histórica pero también los peces, o que iba manejando por Otawa y tuvo una multa que nunca llegó a casa porque en Costa Rica las direcciones son del Bar Picachueco doscientas este y cincuenta norte, y uno se entera que es verdad señores, así es Costa Rica, pura vida.

Y si no es por la dicha de poderse verse cara a cara y no a través de un triste email, uno no se enteraría que Raquel no baila pero le encanta llevar a las parejas a la pista de baile, o que compraron una casa para su organización y que todos llevarán sus aparatos de gimnasia para hacer ejercios, o que la hermana de Kemly da clases de aeróbicos por las mañanas a toda la familia de Sulá Batsú, o que Kemly, con la sonrisa siempre presente ha tenido una vida llena de Islas San Lucas o que se va para Puntarenas a bailar con los viejillos, o que tiene una hija que se llama Natalia y canta canciones de todas las épocas, y ella tiene un novio Adrián que canta La Flaca de principio a fin, o que Adriana tiene una linda voz y ha leído a Tatiana Lobo y la recomienda.

Y si no fuera por estos momentos detrás de cualquier evento, uno no se enteraría que Alex no es Alex sino Alexander y que Shirley es su esposa y que trabajan duro y que son felices, haciendo feliz la vida de los demás. Uno no se enteraría que la vida de uno no está en los correos que envía sino en lo que dejá en los demás.

Así uno se entera que la mujer que se llama Silvia y está en Canadá, no es de Canadá, sino de Ecuador, y que se casó con un alemán y que le tiene miedo a las turbulencias en los aviones, pero cada vez menos.

Así al final del camino, al final de un viaje largo, uno se entera que el mundo es pequeño y que la vida es breve, que no vale la pena ahogarse en una pena que lleva menos de tres semanas, y que no hay penas tan grandes como para dejar de sonreir. Porque al final de un viaje, uno se lleva los recuerdos, las palabras, los momentos y los rostros, allí muy profundo dentro el corazón, pero uno no se lleva las personas, ni sus sueños, ni sus penas. Sólo lo bueno, sólo eso queda.

Gracias Costa Rica, gracias a su gente linda, gracias a los hermanos centroamericanos por los brazos abiertos, por quedarse con mis penas y devolverme las sonrisas.

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